LIGHT EMITTING DIODE… ¿CONOCEMOS LOS LED? ¿PUEDEN REPERCUTIR ÉSTOS EN NUESTRA SALUD?

Autor: Núria Valldeneu

NUESTRO ENTORNO INFLUYE EN NUESTRO SER


“Este máster en bioconstrucción te cambia la vida” dijo medio en broma medio en serio uno de los tutores de la primera edición del máster el día de la presentación.

Sonreí. No sabía donde me había metido. Sólo intuía que iba a iniciar una nueva etapa en mi formación profesional que iba a ser sumamente interesante.

Seis años más tarde corroboro esta sentencia: mi vida ha cambiado.


Ciertamente no ha sido solamente gracias al máster en bioconstrucción, pero ahora puedo decir que, a nivel profesional soy mucho más consciente de las causas y los efectos que pueden tener las decisiones que tomamos los arquitectos a la hora de diseñar, escoger materiales o tecnologías y construir los espacios donde otras personas o nosotros mismos vamos a pasar la mayor parte de nuestro tiempo.

Estos espacios influyen en nuestra calidad de vida y en nuestra salud tanto a nivel físico como psíquico y es necesario tener ciertos criterios a la hora de escoger y tomar decisiones sobre cosas tan simples o complejas como, por ejemplo: ¿Cómo debe estar orientada una vivienda? ¿qué pintura utilizo para un espacio interior? ¿Cómo tiene que ser una mesa de trabajo? O ¿qué lámpara utilizo para iluminar el salón?


Este artículo dedicado a la iluminación artificial y, en concreto, a los LED, pretende “arrojar luz” y descubrir varios aspectos importantes para nuestra salud, que la mayoría de los usuarios ignora.



LA LUZ ARTIFICIAL, UN RECURSO DE “EMERGENCIA”


Malestar, dolores de cabeza, irritación ocular, estrés, hiperactividad, son dolencias que algunas personas padecen después de haber pasado horas en un espacio iluminado con luz artificial. Una de las causas probables es la calidad de la luz: la intensidad lumínica, la composición espectral o la frecuencia de parpadeo.

Conviene pues, prestar atención a esa luz artificial que ilumina nuestros espacios de trabajo, de estar, de relax, para que se adecue lo máximo posible a nuestras necesidades sin perjudicar nuestra salud y bienestar.


Quiero enfatizar que la luz artificial debería ser solo un recurso de “emergencia” a utilizar solamente durante aquellas horas que no hay sol, y siempre de forma adecuada. Debemos procurar que los espacios donde permanecemos un largo tiempo durante el día estén iluminados correctamente de manera natural.

El ser humano está “diseñado para funcionar” bajo la luz natural del sol. Nuestro cuerpo está adaptado al ciclo circadiano de la luz solar y necesita de ella para su buen funcionamiento. Las alteraciones de la luz, y la luz artificial es una de ellas, pueden provocar alteraciones en nuestro cuerpo y derivar en enfermedades.

Toda luz artificial debería asemejarse al máximo posible en sus propiedades a la luz natural.


LA TECNOLOGÍA LED.

PARÁMETROS QUE AFECTAN A NUESTRA SALUD


Un LED es un diodo que emite luz (Light Emitting Diode).

Una lámpara LED está compuesta por un haz de LED que produce la intensidad de luz necesaria para iluminar un espacio.

Pero la tecnología LED no se limita solo al mundo de la iluminación artificial, sino que abarca también un largo listado de dispositivos electrónicos de uso habitual tales como ordenadores, televisores, smartphones, tablets, videoconsolas, etc… delante de los cuales podemos llegar a pasar largas horas y que convendrá también tener en cuenta.


Conocer las características que definen las lámparas LED nos ayudará a evaluar su calidad y la conveniencia o no de su uso en función de su repercusión sobre nuestra salud y sobre el medio ambiente.


Parámetros que pueden influir en nuestra salud:


- la intensidad lumínica o cantidad de flujo de luz que se emite en una dirección determinada es muy elevada en los LED, que concentran gran cantidad de luz en un pequeño foco puntual de pocos mm. Los LED son deslumbrantes. Esta luz directa puede ser dañina para la retina, en especial en personas altamente sensibles como pueden ser los niños. Conviene evitar la exposición directa a los ojos del haz de luz.


- el color de luz: distinguimos entre blanco cálido (menos de 3000 ºK), blanco neutro (entre 3300 y 5300 ºK) y blanco frío o luz diurna (más de 5300 ºK). Esta temperatura de color viene indicada en todas las lámparas.

El color de la luz debe asemejarse al de la luz natural, que es cambiante a lo largo del día: azulado (blanco frío) durante la mañana, blanco neutro y amarillento al mediodía y tarde y acaba al atardecer con colores anaranjados y rojizos (blanco cálido).

La luz fría despierta el cerebro. La luz cálida prepara el cuerpo para relajarse y descansar. Una lámpara que utilicemos durante la noche debe emitir luz cálida para no influir negativamente en nuestro ritmo circadiano de actividad-reposo. Si nos sometemos de forma regular y prolongada a una luz artificial fría antes de acostarnos, podemos padecer de insomnio, al que se puede asociar fatiga, dolores de cabeza y una larga lista de enfermedades derivadas de un mal descanso.

Existen distintos colores de luz LED. Podemos encontrar lámparas LED de color blanco frío o color blanco cálido. Escogeremos una u otra en función del uso del espacio que iluminemos y del momento del día en que vayamos a utilizarla.

Los dispositivos electrónicos como ordenadores, móviles, tablets, etc… emiten luz de color blanco frío. Es, por tanto, recomendable evitar su uso antes de acostarnos ya que puede provocarnos insomnio.


- el índice de reproducción cromática o composición espectral viene definido en todas las lámparas por un número que nos indica el porcentaje de colores capaz de reproducir aquella lámpara. La luz solar continene el 100% de la gama cromática. En luz artificial y para espacios habitables se recomienda un índice de reproducción cromática igual o superior a 90. Cuanto más elevado sea, mejores prestaciones obtendremos. A partir de 80, la reproducción cromática es ya aceptable. El problema de las lámparas LED con un índice de reproducción bajo es que emiten mucha energía en bandas muy estrechas de color y casi nada para el resto del espectro de colores. Las consecuencias son una mala percepción de los colores acompañada de fatiga visual. Conviene escoger aquellas lámparas LED con un índice de reproducción cromática de 90 o superior.

La reproducción cromática es un parámetro independiente del color de luz. Las lámparas de color blanco frío emiten más energía en el espectro de colores azules, las de color blanco cálido, en el espectro de colores anaranjados y rojizos. Pero si tienen un índice de reproducción cromática bueno, todas deberán reproducir el espectro completo de colores.

Composición espectral de distintos tipos de lámparas en comparación con la luz solar diurna.

- parpadeo: todas las lámparas que funcionan con corriente alterna parpadean. En la mayoría de los casos, la frecuencia de parpadeo está por encima del umbral de percepción visual y, por tanto, no lo percibimos de forma consciente. Pero nuestro nervio óptico y nuestro cerebro sí lo perciben y nosotros recibimos las consecuencias: cansancio, dolores de cabeza, nerviosismo, etc… Las lámparas LED, en general, a diferencia de otras lámparas (incandescentes y halógenas), emiten un parpadeo intenso, brusco y desarmónico. En este sentido, los LED no son, en general, nada recomendables.

Esta información, además, no figura normalmente en el embalaje de la lámpara, con lo cual el usuario no puede saber si hay más o menos parpadeo sin efectuar mediciones con instrumentos especiales de medida que probablemente no tiene a su alcance. En este caso se recomienda, por precaución, no utilizar LED en espacios de estancia prolongada.

Actualmente, existen ya en el mercado lámparas LED especialmente diseñadas que han reducido prácticamente la totalidad del parpadeo: la Bio-LED.


Ejemplo gráfico de modulación de la luz de una lámpara LED convencional.

- la presencia de campos electromagnéticos y la emisión de ondas de alta frecuencia va ligada a las lámparas que utilizan transformadores o cebadores electrónicos para su funcionamiento. El LED funciona con cebador electrónico que emite elevadas ondas de alta frecuencia y campos electromagnéticos perjudiciales para nuestra salud. Esta información, como sucede con el parpadeo, también es desconocida por el usuario y solo podemos obtenerla realizando mediciones con los instrumentos adecuados. Como precaución, se recomienda, en general, mantener una distancia de seguridad de 2 m con la fuente emisora o bien utilizar LED que funcionen con corriente contínua (procedente de baterías o placas fotovoltaicas). Con una lámpara Bio-LED, esta distancia de seguridad puede reducirse a 40 cm debido a que el campo electromagnético generado es mucho menor.

La exposición a campos electromagnéticos y ondas de alta frecuencia puede tener consecuencias graves para la salud, especialmente en personas altamente sensibles, niños, personas mayores o con problemas de salud.



PARÁMETROS AMBIENTALES Y BALANCE ECOLÓGICO DEL LED


Si hablamos de balance ecológico, obtendremos fácilmente unos puntos a favor de la iluminación con LED.


El LED tiene un balance ecológico positivo:


- supone un ahorro energético y económico muy importante respecto a otros tipos de lámparas debido a su bajo consumo energético y su alto rendimiento lumínico.


- Tiene un larga vida útil que puede ir desde 10.000 horas hasta 20.000 h de funcionamiento.


- Se pueden eliminar sin problemas ya que no continen mercurio, aunque deberemos hacerlo correctamente a través de contenedores especiales por la presencia del cebador electrónico.


RECOMENDACIONES GENERALES ACERCA DEL LED


Debido a su rápido desarrollo y mejora, existen ya en la actualidad lámparas LED que pueden recomendarse bajo los criterios de bioconstrucción. Aunque la recomendación no puede hacerse extensible a cualquier tipo de LED.


Deberemos prestar especial atención al parpadeo, los campos electromagnéticos y las ondas de alta frecuencia, información que solo podemos obtener mediante mediciones especiales. En caso de no poder realizar tales mediciones, se recomienda, por precaución, mantener una distancia de seguridad de 2m hasta la fuente de luz y no utilizarla en espacios de estancia prolongada. Las lámparas Bio-LED presentan una notable mejora en este sentido y son recomendables incluso para personas electrosensibles.

En cuanto a la calidad de la luz, deberemos escoger un LED con un índice de reproducción cromática igual o superior a 90.

Ejemplos de lámparas Bio-LED Pure-Z.

PERO NO OLVIDEMOS QUE…

El uso correcto de la luz natural para iluminar los espacios interiores siempre es preferible al uso de la luz artificial, tanto desde el punto de vista de la salud como de la ecología. Por ello, es siempre mucho más recomendable situar nuestro espacio de trabajo, juegos, lectura o cualquier otra actividad en zonas bien iluminadas con luz diurna.

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